Por primera vez se convoca este 8 de marzo una huelga general de mujeres, en el ámbito laboral, doméstico y de consumo, con el objetivo de visibilizar la actividad que llevamos a cabo las mujeres, sin la cual las cosas más elementales de la vida no podrían funcionar.

La movilización, aunque sea un día del año, será a nivel internacional y puede tener un gran impacto. Es una iniciativa importante de organizaciones de mujeres que los sindicatos también apoyan: CCOO y UGT (paro de dos horas) y la CGT (24 horas).

La  movilización  reivindicativa  de  las  mujeres  está  más  que  justificada.  Por  mucho  que  la legislación  proclame  la  igualdad  entre  mujeres  y  hombres  (Art.  14  CE,  LOIMH  3/2007)  la realidad está muy lejos de este objetivo, enquistada en una desigualdad firmemente arraigada: la violencia, el acoso, la discriminación por orientación sexual …, siguen formando parte de la vida  cotidiana  de  las  mujeres.  La  pobreza  es  mayoritariamente  femenina,  como  lo  es  la situación del paro y las pensiones mínimas que no alcanzan para sobrevivir. Las diferencias sociales son impactantes, según las cifras oficiales: la brecha salarial entre mujeres y hombres es del 23%, de cada 10 contratos a tiempo parcial 7 son de mujeres, 9 de cada 10 personas que ejercitan los derechos de conciliación son mujeres.

A nivel político en España, sólo cuatro de cada diez parlamentarios son mujeres. A nivel de empresa, sólo tres de cada diez mujeres ocupan cargos de dirección. A nivel judicial, a pesar de ser mujeres la  mayoría de la carrera, estamos todavía muy lejos de la participación equilibrada en los órganos superiores y en los designados discrecionalmente.

El manifiesto de convocatoria (8M) es muy claro: basta de violencias, basta de agresiones, necesidad de socializar el trabajo de cuidado que las mujeres hacemos mayoritariamente y de manera gratuita. Basta de trabajo parcial y precario que genera una situación de pobreza para hoy y una pensión de miseria para mañana.

Hay  que  recordar  que  España  no  ha  ratificado  el  Convenio  189  de  la  OIT  sobre  trabajo doméstico digno, que se dirige a defender unos mínimos laborales de uno de los sectores más precarios, sobre todo formado por mujeres en todo el mundo. La política efectiva demasiadas veces no se corresponde con las proclamas jurídicas.

 

La llamada de este 8 M debe tener un gran impacto para poner de manifiesto la importancia del trabajo real de las mujeres en la vida cotidiana y la capacidad de responder unidas en defensa de los derechos sociales básicos.

Si una acción vale más que mil palabras … muchas acciones individuales pueden tener un incalculable valor social para avanzar en los derechos de las mujeres.

Que el 8M sea un éxito depende de todas. Que sea un paso adelante para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

AGORA JUDICIAL   (MARZO 2018)

“Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres sino sobre ellas mismas”.     Mary Wollstonecraft (1759-1797)